Tras su llegada al mercado español, el Xiaomi Redmi Note 13 Pro+ 5G aterriza para consolidar lo que ya veníamos viendo con sus antecesores. No estamos ante un dispositivo que rompa esquemas de la noche a la mañana, pero sí ante una evolución necesaria que refina esos detalles que pedían a gritos un empujoncito. Después de una semana probando a fondo el modelo más ambicioso de esta familia, queda claro que Xiaomi mantiene su estrategia de meter características de gama alta en un paquete más accesible, aunque eso implique ciertos compromisos.
Un diseño que se siente serio
Si miramos lo que se hizo el año pasado, este Redmi Note 13 Pro+ no es una sorpresa absoluta, porque sigue al pie de la letra la hoja de ruta de la generación anterior. La apuesta por un acabado más premium en esta gama media es evidente, tanto por los materiales como por la construcción.
La parte trasera es de cristal y, ojo, la sensación en la mano cambia un montón según el color. Probé el modelo negro y el azulado con tonos verdosos; este último, además de ser más llamativo, tiene un acabado satinado que disimula mucho mejor las huellas. El modelo negro es más brillante y, aunque se nota el esfuerzo por que no sea tan sucio como otros teléfonos que han pasado por mis manos, las marcas de los dedos siguen ahí, peleando por ser protagonistas. Y sobre el diseño trasero, ya no hay un módulo de cámaras como tal; parece que los diseñadores de POCO y Redmi se pusieron de acuerdo. Ahora tenemos tres sensores que emergen de la carcasa de forma independiente y que sobresalen bastante. Resultado: el móvil baila una cumbia si lo dejas sobre una mesa plana.
Especificaciones técnicas a tener en cuenta
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Pantalla: AMOLED de 6,67 pulgadas, 2.712 x 1.220 píxeles, 120 Hz, PWM de 1.920 Hz y 1.800 nits de brillo pico.
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Procesador: MediaTek Dimensity 7200 Ultra.
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Memoria: 12 GB RAM (LPDDR5X) y 512 GB de almacenamiento (UFS 3.1).
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Cámaras: Principal de 200 Mpx (f/1,7 con OIS), gran angular de 8 Mpx y macro de 2 Mpx. Frontal de 16 Mpx.
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Batería: 5.000 mAh con carga ultrarrápida de 120 W (cargador incluido).
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Extras: Certificación IP68, sensor de huellas en pantalla, Gorilla Glass Victus y conectividad 5G/WiFi 6.
La apuesta de Xiaomi por la carga inalámbrica del mañana
Mientras nos enfocamos en el presente de este dispositivo, Xiaomi no descansa y está mirando mucho más allá. Recientemente, en la sede de la marca en Pekín, el Wireless Power Consortium (WPC) se reunió para discutir el futuro del estándar Qi2. La meta no es pequeña: quieren llevar la carga inalámbrica hasta los 50 W, superando esos 25 W que apenas estamos viendo ahora.
Xiaomi está liderando este frente, enfocándose en soluciones de bajo voltaje y alta potencia para mejorar la eficiencia y la seguridad. Aunque hoy por hoy esto es terreno de prototipos y pruebas de interoperabilidad, la idea es clara: el mercado y los usuarios ya no quieren esperar horas para cargar un teléfono sin cables. Si bien el estándar Qi2 v2.2.1 ya introdujo los 25 W, la realidad es que la velocidad sigue siendo la espinita clavada de la carga inalámbrica. Xiaomi parece tener la intención de cambiar esa narrativa, y aunque una implementación masiva de estos 50 W quizás no se vea hasta 2028, es un recordatorio de que esta marca siempre está buscando forzar los límites, ya sea en un gama media como el Redmi Note 13 Pro+ o en los estándares que moverán a toda la industria en el futuro próximo.

