La industria del cine está en un momento de tensión constante, y el corazón de esa tormenta hoy tiene nombre propio: David Corenswet. Este actor, que se ha puesto la capa para encarnar al nuevo Superman, no llegó ahí por azar. Más allá de su formación teatral desde pelado y esa herencia creativa que le viene por el lado de su abuelo, Edward Packard —el mente maestra detrás de esos libros interactivos de ‘Elige tu propia aventura’—, Corenswet se ganó su puesto a pulso. Ya lo habíamos visto defendiéndose bien en producciones de Ryan Murphy como The Politician o Hollywood, y demostrando versatilidad en cosas más serias como We Own This City o Pearl. Warner Bros. apostó por él con una estrategia clara: rejuvenecer al héroe, quitarle lo acartonado y vender a un tipo con una fe inquebrantable en la humanidad. La jugada les salió redonda el pasado 11 de julio de 2025, cuando la cinta dirigida por James Gunn recaudó más de 618 millones de dólares frente a un presupuesto de 225, dejando claro que el inicio de la era Gods and Monsters empezó con el pie derecho.
Pero no todo en el universo de DC es color de rosa. Mientras Superman camina sobre seguro, la Supergirl de Milly Alcock parece estar metida en un problema de proporciones bíblicas. La realidad es fría y los números no mienten: tras su estreno el 26 de junio, la película apenas alcanzó unos 99.7 millones de dólares a nivel global en su primer fin de semana, una cifra que se queda cortísima frente a las expectativas de la industria. Si consideramos que la producción costó unos 170 millones, para quedar tablas —ni ganar ni perder—, la cinta necesita arañar al menos los 400 millones en todo el mundo. La sombra de convertirse en el mayor batacazo financiero de DC en su historia es una realidad que ya no se puede esconder.
Es inevitable preguntarse qué pasó. En redes sociales y en los pasillos de la industria, la conversación siempre termina volviendo al año pasado, a Superman. Hay quienes se aventuran a decir que el éxito rotundo de Corenswet terminó por eclipsar, quizás de forma inadvertida, la llegada de esta nueva heroína. Y si miramos mercados específicos, como el de la India, la cosa se ve todavía más opaca: a cinco días de su estreno, la película apenas sumó unos 5.13 crore netos. Para ponerlo en perspectiva, Wonder Woman 1984, estrenada en plena pandemia cuando la gente apenas se atrevía a pisar un cine, logró mejores números en el mismo lapso de tiempo.
Ahora, el calendario de DC sigue corriendo y la presión sube. El plan es ambicioso, con títulos como Clayface y Man of Tomorrow ya en el horizonte, junto a proyectos todavía en el tintero como The Brave and the Bold o Swamp Thing. El reto para los productores no es solo técnico, es de identidad. Mientras el Hombre de Acero se consolidó como el cimiento de esta nueva etapa, Supergirl se enfrenta a una crisis que huele a advertencia. Al final del día, el cine es un negocio de apuestas, y en este juego de superhéroes, pasar de la gloria al fracaso puede ser cuestión de un par de fines de semana.

