En su momento, por allá en 2022, el Pixel 7 Pro aterrizó como la gran esperanza para reventar la gama alta. Sobre el papel lo tenía absolutamente todo, y lo mejor del caso es que se le paraba de tú a tú a su competencia directa pidiendo menos plata. Hablamos de un celular top por menos de 1.000 euros, armado con una de las cámaras más bravas del mercado y una fluidez de software que en Android es un camello de superar. Pintaba muy bien, pero como uno no puede tragar entero, siempre toca cacharrear los equipos a fondo para ver si las especificaciones no son puro humo.
Aquel 7 Pro nos dejó claro que tener una experiencia premium sin tener que empeñar un riñón era posible. Su pantalla pOLED de 6,7 pulgadas a 120 Hz brillaba hasta los 1500 nits, impulsada por el Google Tensor G2, 12 GB de RAM y una batería de 5.000 mAh. El combo fotográfico no se quedaba atrás: un lente principal de 50 MP, un telefoto de 48 MP con zoom óptico de 4.8x y un ultra gran angular de 12 MP. Todo esto respaldado por el chip de seguridad Titan M2, carga inalámbrica y altavoces estéreo.
El tema es que Google ya venía de cambiar las reglas del juego con el Pixel 6 y su icónica franja negra horizontal para las cámaras, que la verdad aguantaba bastante el maltrato. Con el 7 Pro mantuvieron el cristal trasero, pero decidieron meterle un módulo de aluminio cepillado que resultó dando mucha papaya. Usted medio apoya el celular en una mesa sin funda y ya se gana sus buenos microarañazos; además, se ensucia de mirarlo, por lo que esa sensación de tener algo “premium” se desinfla un poquito en la mano. Sigue siendo un equipo resbaladizo y la ubicación de los botones es, cuando menos, rara para lo que uno acostumbra en Android: el volumen quedó en todo el medio del lateral derecho y el botón de bloqueo lo subieron tanto que toca hacer gimnasia con los dedos para alcanzarlo.
Pero la tecnología vuela y Google no se quedó dormido en los laureles. Si damos el salto a la actualidad, la cosa se pone seria con la llegada de los nuevos Pixel 10 y Pixel 10 Pro, que vienen a demostrar de qué está hecha la marca hoy en día. Y de entrada les suelto un dato: si están por Europa o tienen cómo pedir en MediaMarkt antes de que se acabe septiembre, hay un gangazo. Por la compra de cualquiera de los dos modelos están regalando la funda original, que por separado cuesta sus 50 euros. Apenas para no repetir los rayones del pasado y tener el aparato protegido desde el día cero.
Pixel 10: Rendimiento puro sin tanta arandela
El Pixel 10 normalito es un equipo súper equilibrado para el día a día. El cerebro de la operación es el nuevo procesador Google Tensor G5, diseñado para procesar todas esas funciones de inteligencia artificial directamente en el equipo sin despeinarse.
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Pantalla: OLED de 6,3 pulgadas (60 – 120 Hz) con una resolución de 2.424 × 1.080. El brillo pico llega a los 3.000 nits, así que a pleno sol en la calle se va a ver nítido, protegido por Gorilla Glass Victus 2.
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Memoria y Batería: 12 GB de RAM, opciones de 128 o 256 GB de almacenamiento y 4.970 mAh para que no lo deje tirado a mitad de jornada.
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Cámaras: Sensor principal de 48 MP, ultra gran angular de 13 MP y un telefoto de 10.8 MP con zoom de 5x (un detallazo tener esto en el modelo base). La frontal se queda en 10.5 MP.
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Software: Android 16 limpiecito, con todas las herramientas de IA de Google y la promesa de 7 años de actualizaciones de seguridad.
Pixel 10 Pro: Los juguetes para los más exigentes
Ahora, si usted es de los que les gusta ir a lo grande y necesita la máxima capacidad, el Pixel 10 Pro es otra liga. Mantiene el mismo Tensor G5, pero trepa la memoria RAM a los 16 GB y ofrece hasta 512 GB de almacenamiento.
Aquí la pantalla también es de 6,3 pulgadas, pero usan tecnología LTPO OLED. ¿Qué significa eso? Que la resolución sube a 2.856 × 1.280, puede bajar la tasa de refresco hasta 1 Hz para ahorrar batería y el brillo se dispara hasta los 3.300 nits. Es de lo más brillante que van a encontrar en este segmento.
El módulo de cámaras del modelo Pro tampoco se anda con rodeos:
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Principal: 50 MP
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Ultra Gran Angular: 48 MP
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Telefoto: 48 MP
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Frontal: 42 MP (para unas videollamadas y selfies pasadas de calidad)
Un agregado tremendo en el diseño de esta versión Pro es que la parte trasera por fin trae soporte magnético Qi2. Es la primera vez que la serie Pixel se monta a ese bus, lo que abre un abanico gigantesco para pegarle accesorios compatibles directamente a la espalda del celular. Ya veremos cómo evoluciona este ecosistema de imanes en Android.

