No nos digamos mentiras, hace rato que Xiaomi dejó de ser esa marca que solo sacaba celulares buenos y baratos. Ya tienen en su catálogo equipos que superan la barrera de los 1.000 euros y se le plantan sin miedo a cualquier gama alta que se les atraviese. Un ejemplo clarísimo de esta ambición fue el Xiaomi 12 Pro. Aunque en su momento el Mi 11 Ultra le ganaba en precio, el 12 Pro aterrizó con toda la artillería pesada: el procesador Snapdragon 8 Gen 1, unos nada despreciables 12 GB de RAM LPDDR5 y 256 GB de almacenamiento UFS 3.1. Era un verdadero tote de celular que llegó con el sistema de carga más rápido de Europa en su momento, pero que, como todo en esta vida, trajo consigo tantas luces como sombras.
La pinta y el músculo fotográfico de un premium
Hacer un celular que se vea distinto en la gama alta actual es un camello, casi todos se parecen, pero con el 12 Pro supieron darle al clavo. Armado en cristal y aluminio, el teléfono respira elegancia, sobre todo en su color gris mate que repele muy bien las huellas, aunque por alguna razón termina atrapando polvo con demasiada facilidad. La parte trasera tiene una curvatura que lo hace súper ergonómico; se siente bastante bien en la mano a pesar de ser un aparato grande y se aleja de esa vibra extravagante que a veces llega desde China.
Ahí atrás es donde manda el módulo metálico de las cámaras, y el sensor principal se roba todo el show. Y con justa razón, porque en su momento estrenó en solitario el Sony IMX707 de 50 megapíxeles, acompañado de un ultra gran angular y un teleobjetivo que también traían 50 megapíxeles pero pasaban un poco más de agache en cuanto a diseño. Eso sí, no todo es perfecto en la construcción: si lo agitas, el botón de volumen baila un poquito y suena como un sonajero, un detalle raro para un teléfono de este calibre donde se necesita una mano de buen tamaño para alcanzar los botones, aunque el de encendido sí queda en un punto fácil de encontrar.
A nivel multimedia y de autonomía, la propuesta era redonda. Hablamos de una pantalla AMOLED LTPO de 6,73 pulgadas con resolución 2K y un refresco dinámico que va de 1 a 120Hz, protegida por Gorilla Glass Victus y apoyada por parlantes estéreo Harman Kardon. Para mantener todo eso prendido, le metieron una batería de 4.600 mAh que se llenaba en un parpadeo gracias a su bestial carga rápida de 120 W, además de soportar 50 W de carga inalámbrica y 10 W de carga inversa.
El salto al vacío: Lo que se nos viene con la serie 17T
Uno se malacostumbró a que la serie T de Xiaomi era la salvación para tener especificaciones de gama alta sin tener que dejar el sueldo entero. Pero qué vaina, parece que esa época está por acabarse. Las filtraciones más recientes apuntan a que los nuevos Xiaomi 17T y 17T Pro van a adelantarse ocho meses y llegarían en mayo de 2026, trayendo consigo un ajuste de precios que nos va a dejar fríos.
Según la información que soltó el portal francés Dealabs, el Xiaomi 17T normalito arrancaría en los 749 euros para su versión base. Eso ya son 100 euros más de lo que costaba el 15T el año pasado. Pero el verdadero sablazo viene con el 17T Pro, que se treparía a los 999 euros. Estamos hablando de un salto absurdo de 200 euros frente al 15T Pro.
¿Qué nos van a dar a cambio de semejante plata?
Para justificar esa subida, el modelo Pro se perfila como una máquina absoluta. Vendría con una pantalla OLED más grande de 6,83 pulgadas a 144Hz, el procesador estrella Dimensity 9500 de MediaTek (fabricado con el avanzadísimo proceso de 3nm N3P de TSMC) y una batería monstruosa de 7.000 mAh que mantendría los 100 W por cable y sumaría 50 W de carga inalámbrica. En cuanto a las cámaras, le meterían un sensor principal Light Fusion 950 de 50 MP (el mismo del Xiaomi 17), un teleobjetivo 5x también de 50 MP y un ultra gran angular de 12 MP.
Por el lado del 17T estándar, la cosa es un poco más recatada pero igual de rendidora: un panel OLED de 6,59 pulgadas a 120Hz, chip Dimensity 8500-Ultra y una batería de 6.500 mAh con carga de 67 W, sacrificando la opción de carga sin cables. Las fotos quedarían a cargo de un sensor principal Light Fusion 800 de 50 MP que es un poco más pequeño. Lo que sí comparten ambos modelos es el almacenamiento de altísima velocidad UFS 4.1, los 12 GB de RAM, cámaras frontales de 32 MP y los colores: azul, negro o morado.
Viendo los números sobre la mesa, el 17T Pro luce muy poderoso. Sin embargo, clavarlo en 999 euros es una movida arriesgadísima. Con ese precio, Xiaomi se está metiendo a la brava en el mismo terreno donde juegan los modelos base del Galaxy S26 o el OnePlus 14. Toca ver si el usuario común está dispuesto a soltar ese billete por el que antes era el “mata gigantes” del mercado y que, al parecer, ahora decidió cobrar como uno.

