El mundo del arte es un ecosistema vasto donde conviven realidades contrastantes: desde el artesano que perfecciona su técnica en un taller local hasta las casas de subastas que mueven millones de dólares en capitales europeas. En el corazón de esta dinámica, encontramos historias de perseverancia personal que ocurren lejos de los reflectores de las grandes ferias, pero con la misma pasión por la creación.
Una vida entre vitrales y mosaicos
En el valle, Barbara Camph lleva más de dos décadas dedicada al arte en vidrio, una trayectoria que la ha llevado a recorrer el mundo antes de establecerse en lo que se conoce localmente como la “Ciudad Amable”. Su obra, que abarca desde los vitrales tradicionales hasta los mosaicos y el vidrio fundido, es el resultado de haber transformado una afición en su modus vivendi.
Camph ha sabido adaptar su oficio a diferentes latitudes, gestionando su propio negocio en el sur de Portugal y en Panamá antes de radicarse en Estados Unidos. Ella misma reconoce que la transición de hobby a empresa cambia radicalmente la perspectiva del creador. “Cuando nos mudamos a Portugal, tomé mi pasatiempo y lo convertí en mi negocio. Y eso es muy diferente; como negocio, cuando necesitas el dinero para comer, tienes que hacer cosas que se vendan”, explica la artista con pragmatismo.
Sin embargo, su llegada a Harrisonburg le permitió equilibrar la balanza comercial con el placer personal. Aunque continúa produciendo piezas con salida comercial garantizada, ahora dedica tiempo a lo que verdaderamente le apasiona, enfocándose actualmente en el mosaico. Su trabajo ha encontrado un hogar en OASIS Fine Art & Craft, una cooperativa donde su madre fue una de las primeras integrantes. Allí, Camph no solo exhibe sus creaciones, sino que ha hallado una comunidad vital. “Me gusta trabajar con otros artistas y la comunidad, y Oasis me da eso”, asegura.
Subastas millonarias y tesoros surrealistas
Mientras artistas como Camph tejen redes comunitarias, el mercado internacional del arte se prepara para sacudir las chequeras con cifras que desafían la imaginación. La casa de subastas Christie’s en Londres se alista para una semana clave en marzo, donde saldrán a la venta las joyas modernistas acumuladas por los fallecidos coleccionistas belgas Roger y Josette Vanthournout.
Se estima que las ventas alcancen los 53,5 millones de dólares (unos 40 millones de libras esterlinas). El plato fuerte de esta colección es, sin duda, el acervo surrealista y dadaísta, que representa cerca de un tercio del total. Todas las miradas están puestas en una pintura de René Magritte de 1940, una obra que presenta una gran hoja sobre un paisaje montañoso distante y que podría alcanzar los 4,7 millones de dólares.
No es el único movimiento interesante en el horizonte de las subastas. En un giro que mezcla la cultura pop con el coleccionismo serio, la manía por Bob Ross continúa vigente. Tres pinturas del icónico artista televisivo formarán parte de la venta “Americana” de Bonhams el 27 de enero, con el lote principal estimado entre 40.000 y 60.000 dólares. Asimismo, Bonhams Londres ofrecerá un tesoro literario el 18 de febrero: retratos, cartas y manuscritos raros de Oscar Wilde, incluyendo una copia de 1891 de El retrato de Dorian Gray que podría venderse por hasta 24.000 dólares.
Nuevos aires en ferias y galerías
El calendario de ferias de arte también se renueva con fuerza. Los Ángeles verá el nacimiento de Enzo, una feria boutique que coincidirá con Frieze Los Angeles. Se inaugurará el 25 de febrero en un almacén de Echo Park, reuniendo a diez galerías neoyorquinas de renombre. Paralelamente, Felix Los Angeles regresa al Hotel Hollywood Roosevelt para su octava edición, presentando 50 expositores, de los cuales 20 participan por primera vez.
En Europa, la feria Art Cologne revive su edición en Palma de Mallorca del 9 al 12 de abril en el Palau de Congressos. Este evento contará con 88 expositores, y es notable la fuerte presencia española: cerca de un tercio de las galerías son locales, incluyendo nombres destacados de las Baleares como La Bibi + Reus y Baró.
Relevos institucionales y tensiones políticas
El panorama de las galerías privadas también experimenta cambios significativos en su liderazgo. Roland Augustine ha dejado su puesto como socio cofundador de la galería Luhring Augustine en Nueva York para dedicarse a la filantropía, dejando la dirección en manos de Lawrence Luhring y sus socios. Por su parte, Lehmann Maupin consolida su presencia en Londres con un espacio permanente en Cork Street, y la galería berlinesa Mehdi Chouakri ha anunciado una pausa temporal en su programación para reflexionar sobre su futuro tras casi tres décadas de actividad.
Finalmente, en el ámbito institucional estadounidense, la tensión política toca las puertas de la cultura. Lonnie G. Bunch III, director del Smithsonian, ha entregado comunicaciones internas y documentos a la Casa Blanca para su revisión. Esto ocurre en un contexto donde la administración Trump busca ganar control sobre la programación de la red de museos federales, un recordatorio de que el arte, ya sea en un taller local o en una institución nacional, nunca está ajeno a los vaivenes del poder.

