La Escala de Viento de Huracanes Saffir-Simpson, han sido objeto de escrutinio recientemente

Una investigación que fue publicada en Nature Communications describe el motivo por el cual el déficit de presión central es el mejor indicador de daño económico provocado por las tormentas en EE.UU., a pesar de que el sistema de categorización de huracanes, solo cuenta para las velocidades máximas del viento.

Dan Chavas profesor asistente de ciencias atmosféricas en la Universidad de Purdue dijo que el mejor ejemplo es el huracán Sandy, la cual fue una tormenta muy grande, pero que en términos de velocidad máxima de viento, no haya sido un huracán, ya que mirando este déficit, se pudiera haber esperado que Sandy causara mucho daño, es decir, que si hubieran analizado la velocidad máxima de viento, no se esperaría que hiciera el daño que hizo.

Enigma de larga data

Este tan importante déficit de presión central, no es más que la diferencia de presión entre el centro de la tormenta y fuera de la tormenta. Para estimar cuánto daño potencial provocara el huracán, se han utilizado durante año la presión y la velocidad de viento, y que a pesar de esto la relación entre estos dos datos importantísimos ha sido un enigma de larga dato en términos de meteorología tropical.

Por tal motivo, Chavas junto a sus colegas, se encargaron de definir una teoría que acabaría con resolver este enigma. Ellos determinaron el por qué, el déficit de presión central depende no solo de la velocidad máxima de viento, sino también, del tamaño de la tormenta y la latitud. Esta teoría podría ser utilizada por los científicos para poder calcular la velocidad máxima del viento, siempre y cuando tengan números para las otras métricas presentes en la ecuación, llegando ser de gran utilidad debido a que la lectura precisa de las velocidades de vientos se vea dificultada ya que, estas velocidades deben medirse en diferentes momentos de la tormenta.

El equipo de investigación probó su teoría en dos simulaciones

Se probó con la primera simulación donde se utilizaron la distribución real de las temperaturas de la superficie del mas y la radiación solar desde 1979, a modo que pudieran producir condiciones parecidas al clima histórico real.

Para la segunda simulación se formó una versión muy simplificada del planeta Tierra. En esta, no había tierra, y en todas partes del planeta, la temperatura del océano y la radiación solar eran las mismas, para que se pareciera a los trópicos. Con esto, los huracanes aparecen donde sea, pero formándose en latitudes bajas y se moverían hacia el oeste y hacia los polos.

La idea de Chavas de probar la teoría en simulaciones, era con el fin de llevarla al mundo real, donde todo es absolutamente complicado, para que esa complejidad fuera irrelevante, ya que se obtendrían los mismos resultados que en las simulaciones. Con esta teoría, Chavas pretende cerrar la brecha donde la gente no relaciona, el mundo simplificado con el real.

Velocidad sostenida

La Escala de Viento de Huracanes Saffir-Simpson, desarrollada en 1969 por el ingeniero civil Herbert Saffir y el director del Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos, Robert “Bob” Simpson, es la escala oficial para categorizar los huracanes, y se ha puesto en escrutinio hace poco. Determinar la velocidad de viento es nada más que una estimación, porque depende mucho de una velocidad sostenida duran un pequeño tiempo en un lugar del huracán.

Muchos científicos defienden algunos de los nuevos sistemas de categorización de huracanes, incluyendo dos sistemas: el índice potencial de daño ciclónico, y el índice de energía cinética integrada, los cuales toman en cuenta diferentes factores a la velocidad del viento, de modo que más variables produzcan una escala de mayor valor.

El equipo de Purdue define el déficit de presión central de manera que pueda mejorar el sistema actual, o al menos que haga un trabajo mejor que la velocidad máxima de viento sola.

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