Carta a alcalde: Nuevos límites urbanos Hace unos días, Señor alcalde, intervino Usted es una entrevista en Radio Visión y dejó unas ideas que no por sueltas dejan de ser interesantes. Ricaurte y Baños ya no tienen nada de rurales y bien les vendría una intervención y planificación...
Carta a alcalde: Nuevos límites urbanos
Hace unos días, Señor alcalde, intervino Usted es una entrevista en Radio Visión y dejó unas ideas que no por sueltas dejan de ser interesantes. Ricaurte y Baños ya no tienen nada de rurales y bien les vendría una intervención y planificación municipal en pro de su ordenamiento.
Pues sí, Señor alcalde, esto tiene mucho de fondo, porque lo mismo pasa con otras parroquias, casi con todas, pues dadas las cosas, el tiempo, las aguas transcurridas desde la última delimitación parroquial de Cuenca, la ruralidad casi ha desaparecido, asimiladas al área urbana o muy próxima.
Sí, gran parte de las parroquias o mucho de su territorio ya no son rurales, no por su distancia, sino por el abandono de su vocación agrícola y hace falta ponerse a tono con esta realidad, aunque esto signifique ampliar la frontera urbana.
Una decisión así implicaría, quizás, volver a parroquializar Cuenca o por lo menos señalar nuevas cabeceras parroquiales, ya sea porque conviene incorporarlas (al menos parte de ellas) al sector urbano, ya porque no pocas veces sucede que los centros parroquiales están muy lejos y divorciados de comunidades un tanto lejanas a ellos o porque parroquias como El Valle, Ricaurte o Baños han crecido demasiado y ya es imposible mantener una interacción entre 25.000 habitantes, donde nadie se conoce con el vecino y cuyas relaciones no son con la parroquia sino con el Centro de la ciudad.
Una ventaja que traería esto es que la Municipalidad podría percibir un mejor aporte por impuestos prediales y, con una adecuada planificación y ordenamiento territorial, le posibilitaría organizar el crecimiento de áreas hoy rurales, y que requieren un correcto planeamiento.
La urbanización es un fenómeno complejo, pero inevitable y debe ser enfrentado, con orden, para que la ciudad no se desboque. Los técnicos y el Plan de Ordenamiento Territorial deben considerar este caso pues, por más que se desvivan planeando el área urbana, podríamos tener sorpresas desagradables a futuro si no consideran, de manera realista, lo que pasa detrás de sus orejas, en las parroquias.