
Paula Barragán, artista quiteña, se hace presente en la Sala Proceso de la Casa de la Cultura, núcleo del Azuay.
La mayor parte de la producción de Paula Barragán viene del grabado y de la pintura. “Lágrimas de Cocodrilo”, su última exposición, se exhibe en la Sala Proceso Arte Contemporáneo de la Casa de la Cultura, núcleo del Azuay. Paula utiliza lápiz, tinta china y témpera sobre papel porque el impacto que resulta del blanco y negro es muy eficaz para causar un efecto emocional. Esos espacios positivos y negativos buscan reflejar y multiplicar la acción; los contrastes de tonos y de texturas también aportan a las imágenes un cierto drama social.
La muestra es una selección de dibujos de los últimos años en donde la artista muestra su gran despliegue en la técnica del dibujo. Se observa grandes formatos trabajados a lápiz, tinta china y témpera, cuyos soportes de papel van desde los 3 por 3 metros hasta los 7 por 1 metro.
En esta época de multimedia y las increíbles posibilidades técnicas de expresión parecería que dibujar en dos dimensiones no tiene sentido, pero la obra de Paula Barragán demuestra que un buen dibujo sobre papel tiene y mantiene un encanto irremplazable.
Inspirada en los animales y el ser humano
La artista con sus dibujos explora la carrera angustiosa de los seres humanos hacia metas inalcanzables, pero también representa las aventuras, alegrías, hipocresías y desventuras de su generación
En efecto, la simpleza del lápiz, la tinta y el papel son un mensaje en sí mismo y le sirven para capturar figuras de los barrios quiteños, vidas rotas, pegadas y montadas unas sobre otras, como en un zoológico urbano.
Ella trabaja con temas que le dan espacio para manifestar sus experiencias y su manera de ver a los demás: animales, actos, personas sin cabeza o sin cara, que viven así dentro de cuatro paredes, con trabas físicas o económicas, o timidez excesiva.
“Me gusta representar a los animales porque son muy bien diseñados por la naturaleza y psicológicamente son como humanos y los humanos somos animales en el fondo. Todos lloramos lágrimas de verdad pero también lágrimas de cocodrilo” precisa la artista quiteña. (KLP)