
No tiene fundamento criticar o comparar a los libros del Gobierno y los
que son base de la educación privada porque son elaborados bajo la
misma malla curricular y por las mismas editoriales.
Los libros al ser creados por el ser humano presentan fallas, unas editoriales tienen más errores que otras. Sin embargo este hecho no puede dar paso a una absurda comparación entre los libros entregados por el Ministerio de Educación a los planteles fiscales y los libros adquiridos, por cuenta propia, por el maestro que labora en un establecimiento educativo particular.
La educación a nivel país está regulada por el Ministerio de Educación a través de las mallas curriculares. Los libros de la educación fiscal y particular tienen los mismos contenidos pero con diferente presentación. Las diferencias marcadas se dan tan sólo: en el diseño gráfico, en el número de páginas (el gobierno exige 80 como mínimo y las editoriales entre un número de 60, 120 o 160), en las actividades e ilustración. Y el costo, los editados por el Gobierno son gratuitos y los editados por las editoriales van desde 5 dólares hasta los 20 dólares.
Alicia Jáuregui, jefe del Departamento de Redacción de la Editorial Don Bosco, LNS de Cuenca, informa que en sus 38 años de trabajo, los libros que se editan pasan por un Consejo de Redacción. Se garantiza la calidad de los contenidos de acuerdo a la malla curricular. Un equipo de 50 profesionales, entre ellos pedagogos, se encargan de preparar los contenidos de los textos de las áreas básicas Lenguaje y Comunicación, Matemáticas, Ciencias Naturales y Ciencias Sociales; más libros de bachillerato y complementarios como Inglés, Computación, Religión, etcétera.
(KLP)