Permítame pundonoroso joven OSCAR JOEL VILLAVICENCIO MERELO,
identificarlepor su primer nombre, por
dos razones: Una, me es más sencillo y familiar por tener una amigo con su
designación, y segundo, por el significado que éste tiene al provenir del
hebreo con el significado “Yahvé es Dios” y que al pasar a nuestro latín Joel
tuvo la interpretación de “Aquel que es el que desea o el que jura”, que en su
caso viene a tono, pues usted deseó y juró ser grande, y ya lo cumplido a muy
temprana edad.
Usted, digno cuencano, de familia corriente y pobre, ha recorrido las
calles de Cuenca como antes lo hicieron los héroes antepasados, en andamios de
madera y oro. Usted lo ha hecho en una plataforma con ruedas, que unas máquinas
suplen la fuerza muscular del hombre de otros tiempos. Es que su gesta en los Primeros Juegos
Olímpicos de la Juventud “Singapur 2010”, al conquistar la Medalla de Plata
enorgullece a la ciudad y a la Patria, a la familia de su linaje y a todos los
que amamos esta urbe Olímpica.
Sus primeras frases de emoción, gratitud y
fe fueron conexos con su edad y cultura, aún nada moldeado su dialecto, menos
conposes artificiales y artificiosas,
que distorsionaron otros que como Ud. alcanzaron gloria y pronto se
desvanecieron por las letanías y flores que desparramamos quienes empujados por
fuerzas hormonales no medimos contingencias a la hora de la euforia.
Querido Joel: está claro que ya es grande,
pero a pesar de eso no dejo de tener emociones encontradas, porque la
experiencia me ha dejado ingratas sorpresas, como cuando a poco de conquistar
sonados triunfos, como el que Ud. acaba de ganar, pronto ladearon valores
universales que a ellos también les adornaban: humildad, sinceridad, sencillez,
gratitud, generosidad, prudencia, decencia, optimismo, voluntad, respeto,
docilidad, sacrificio, optimismo, superación,bondad, amistad, lealtad, respeto, alegría…
Por ello no me sumaré a la catarata de
epítetos grandilocuentes que lo atosigarán y que pudieran alienarle a su
espíritu por ahora inmejorable. Más bien, le quiero contar, por experiencias
similares que a ustedes en seguida les rodean los comerciantes, los políticos,
los dirigentes, las autoridades y toda clase de intrusos que quieren
catapultarse a escenarios y escaños a costa de vuestros laureles. ¡Apartaos,
estimado joven, de estos buitres y seguid solo, con la misma humildad, voluntad
y sacrificio con que hasta ahora MARCHA!