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MADRID, (AFP) - La
policía desmanteló la primera red de tráfico de hombres en España, en su
mayoría traídos engañados desde el estado brasileño de Maranhâo, en
operaciones iniciadas en febrero que desembocaron en la detención de 14 personas.
Es la primera vez que se acaba en
España con "una red dedicada a la explotación sexual de hombres",
precisó el martes la policía en un comunicado, en el que se informó de que
las detenciones fueron practicadas en Palma de Mallorca (archipiélago de las
Baleares), Madrid, Barcelona (noreste), Alicante (sudeste) y León
(noroeste).
Las operaciones, que comenzaron en
febrero pasado, desembocaron en la detención de 14 personas, entre ellas el
cerebro de la organización, de nacionalidad brasileña.
También fueron arrestadas 17 de las
víctimas que se encontraban en España en situación irregular, explicaron
luego en conferencia de prensa miembros de la Brigada Central de Redes de
Inmigración.
Los hombres --aunque también atraían
a travestis y mujeres en menor proporción-- creían que venían para ser
bailarines o modelos, tras ser "captados en Brasil y la organización
les facilitaba la 'bolsa de viaje' y el billete de avión, que era comprado
con tarjetas 'clonadas'".
Las víctimas solían entrar por otros
países del espacio Schengen europeo y desde ellos se desplazaban a España.
Una vez en España, "el líder de
la red les distribuía por las diferentes casas de citas y les proporcionaba
cocaína, 'popper' (una droga para la estimulación sexual) y Viagra para
prostituirse 24 horas al día".
La banda pudo traer a España a unas
80 personas, la mayoría procedentes de Maranhâo, de los que 64 eran
hombres, y el resto travestis y mujeres, precisaron los responsables de la
brigada.
Algunos de los chicos, de entre 22 y
29 años, estaban al corriente de que venían para practicar la prostitución, aunque suponían que en
diferentes condiciones, mientras que otros lo desconocían y viajaban
convencidos de que trabajarían como bailarines o modelos.
Las víctimas de esta red vivían
hacinadas en pisos en cuyas habitaciones podía haber dos o tres literas en
las que dormían entre cuatro y seis personas. Disponían de un pequeño salón
en el que se presentaban a sus clientes, en su mayoría hombres de entre 20
y 65 años.
Los chicos cobraban unos 60 euros,
pero la mitad de la recaudación iba a parar a los responsables de la red, a
los que tenían que pagar unos 4.000 euros (5.076 dólares) por haberlos
traído a España.
La red atraía a clientes
"mediante anuncios en la sección de contactos de periódicos y en
diferentes páginas web donde exhibían fotografías de los chicos
disponibles".
La investigación sobre esta red de prostitución comenzó en febrero pasado,
según la policía, que precisó que las 14 personas inculpadas también son
sospechosas de haber suministrado droga a las víctimas, así como a sus
clientes.
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