Algunos dicen
que solo los Gobiernos _ o los gobernantes audacestienen capacidad para realizar grandes obras,
para llevar adelante aquello que asusta a los pequeños, a los débiles, o los
incapaces de forjarse su propio monumento en la culminación de las empresas
gigantescas.
Se puede ser
audaz de dos maneras: audaz para la mentira, para la venganza, para el abuso, para
la violación de lo moral y lo legítimo, para el ataque alevoso, para la depredación,
y cualquier otra forma de delito. De esta categoría de audacesestá cargada la historia universal y
nacional, y la literatura de todos los tiemposy países. Audaz Caín, audaz Nerón, audaz Caligula, audaz Adolfo Hither,
audaces los dictadores, audacesen este
mismo terreno, Rocambolle y Dick Turpìn, Maquiavelo y barba Azul, y el padre de
los Karamazov. Hechos y fantasías, realidad y novela de la audacianegativa, que paraliza, distorsiona o amarga
por lo menos, el proceso siempre ascendente de lo humano.
Se puede ser
audaz para el ejercicio de la verdad y del bien, para la misión de hacer
caminar a las Naciones y a los individuos para entender lo que puede exigirse
del esfuerzo colectivo, para prever el futuro, para pasar rubicones grandes o
pequeños, para cortar Nudos Gordianos. Audaces, en este sentido, Jesús de
Nazareth y Mahatma Gandhi, Julio Cesar, y Darío, y Alejandro Magno. Audaces
Sócrates y Mahoma, Cristóbal Colon Y francisco de Orellana , y Eddisòny Curie y los hermanos Mongoldfier. Audaces
Don quijote y el Vicariode Wackefield,
y el Padre Borromeo y el cura de Santa Engracia.
Audacias que han
ensanchado el mundo, que han permitido penetrar en los misterios de la
naturaleza y de la vida, que han firmado la virtud y exaltado los
principiosdinámicosy constructivos del ser humano.