No tuve la suerte de asistir al recibimiento
de un nuevo campeón olímpico, en la categoría juvenil, emulando al marchista de
los mejores tiempos, logro conseguido en los juegos juveniles realizados en
Singapur.
El chico Joel Villavicencio, con su
ingenuidad asoma en fotos de los medios de comunicación escrita y televisivos,
con una naturalidad propia de un adolescente, pero con una madurez de un
campeón aunque esta sea a temprana edad, la gente se dio cita al aeropuerto de
donde salieron en una caravana y por las calles y avenidas
por donde pasaba el
medallista la gente cuencana ya acostumbrada a este tipo de homenajes sacaba
sus manos de los bolsillos y aplaudía a este nuevo hijo de Cuenca que se
proyecta a nivel internacional, palabras, frases, agradecimientos, discursos y
más hubieron en el parque Calderón, escenario propicio para las fotos de las
glorias como testigo y de fondo la Catedral, obra monumental que dice de Cuenca
Patrimonio.
Pero los festejos no quedaban allí, el
esfuerzo del medallista de plata de los juegos olímpicos juveniles, se
transformaron en una forma de lotería, su esfuerzo fue premiado con dos mil
quinientos dólares mensuales por parte de la prefectura, una casa por la
alcaldía, mil dólares de parte de Marathon, beca en el colegio y Universidad,
pago de entrenamiento por parte del Ministerio del Deporte, y claro se espera
que en el transcurso delos días más
empresas públicas y privadas reconozcamos a este campeón a través de algún tipo
de ayuda.
El campeón hizo su parte, ahora la otra le
toca a las entidades deportivas tanto a nivel nacional como local, el deporte
es todo un proceso, no se trata de dar una ayuda cada año y luego volvernos a
ver el próximo, este es un proceso que hay que seguirlo día a día para tener
este tipo de éxitos.
Por ello no nos cansaremos de felicitar en
forma individual al Marchista primero, luego a sus entrenadores de apellido
Chocho, un apellido ilustre por su labor silenciosa que surge a la luz cuando
sus pupilos dan estas alegrías para todos los ecuatorianos, pero el esfuerzo es
individual, y habría que apuntar a un esfuerzo colectivo, masivo en lo que
respecta a la marcha.
Otro asunto que nos embarga, es que estará pensando
el campeón de la marcha absoluta, ahora retirado de competencias, como se vio
reflejado lo que en su tiempo hizo Jefferson Pérez en este muchacho
Villavicencio, de quien Cuenca y Ecuador espera que emule lo que hizo el
andarín local.
Para reflexionar, si bien a nivel
individual la marcha ha dado muchos logros a nivel internacional, porque por
equipos hay serias bajas de nivel y escases de triunfos, habría que tomar en
cuenta señores de la Federación Deportiva del Azuay, a quienes les toca buscar
una razón y proyectar a la marcha y el deporte en general hacia sitiales
estelares a nivel nacional e internacional.
En fin, disfruta de la gloria muchacho lo
único que solicitamos desde la prensa azuaya, que no se vaya a marear y que con
la misma madurez de un campeón, sepa tomar las decisiones más adecuadas para
seguir en la línea del triunfo, tanto a nivel personal, profesional y
deportivo.