Muchos estudiosos en
especial sociólogos, se han dedicado a la investigación de este tema, su
origen, las causas, sus consecuencias, y han llegado a una misma conclusión, que
la migración cualesquiera que fuere, es un problema social que llega hasta
grados de vandalismo, homicidio, trata de blancas, terrorismo, violaciones, entre
otros.
Entonces en este
momento nos preguntamos cuál es la diferencia con estos casos delictivos, si la
migración se la hace en forma ilegal, con falsificación de documentos, a
escondidas, con endeudamientos, enajenaciones y luego con las consecuencias ya
consabidas como disoluciones de los hogares entre lo más grave.
El último hecho que se
generó en la frontera entre Estados Unidos y México, en donde perecieron más de
setenta personas y solo vivió un ecuatoriano para contar la matanza al mejor
estilo del holocausto nazi en donde se persiguió a los judíos para exterminar
por su raza.
La suerte del
ecuatoriano, por un lado es envidiable, pero nadie, creo, quisiera haber estado
en sus zapatos, vivir una tragedia como aquella, que por sobrevivir a esta
acción degenerativa los medios la podemos contar, con hechos muy tristes, con
imágenes de personas hombres y mujeres atados de manos se los disparó a sangre
fría y luego no contentos con ello se aseguraron tal cual perros rabiosos con palazos
en sus cuerpos, y todos ellos en una especie de fosa común.
La razón de este grupo
conocido en Centroamérica como Zeta, fue la negativa de que este grupo de
hombres y mujeres se negaran a formar parte de las bandas de sicariato y
narcotráfico, por ello esta acción reprochada por todo el mundo.
Este diario no ha
querido publicar esta noticia, incluso como primicia, porque si bien nos
alegramos que el ciudadano de origen cañarí esté bien, lo otro es que este tipo
de malas noticias no van a parar hasta que la migración sea controlada, allí
entra entonces el trabajo de las autoridades y del Gobierno de turno de
erradicar la migración a través de establecer condiciones de trabajo acordes a
la condición de cada persona y no dejar espacio para decisiones de sacrificar
incluso la vida para buscar mejores días para los suyos.
Decimos que los mismos
protagonistas de la migración son los culpables de su destino, ellos de
antemano saben que los peligros en el trayecto hay, que es lo que les puede
pasar y cuales son dificultades, incluso de perder la vida.
Con ello no estamos a
favor del coyoterismo, muy por el contrario las autoridades deberían tener un
plan prioritario para acabar en el país con esta mafia y una forma de hacer
dinero fácil a cambio del sufrimiento de muchos, quizá miles de hombres y
mujeres que a veces lo pierden todo, sin embargo ellos (coyotes), engordan sus
arcas mal habidas y pese a estas circunstancias cobran todo el dinero.
Dónde están las autoridades que en algunos
casos saben quiénes son y pasarían a ser cómplices de este tipo de hechos
dolorosos para muchas familias de la región en especial y de todo el Ecuador en
general.