Por allí el libro de la Real Academia de la lengua dice que
la palabra correcta es Tránsito y no Tráfico, pero realmente la forma de
escribir no es el punto de este artículo, el punto es que con este tipo de
obras en donde se ve inmiscuida la comunidad (frentistas), se sigue cometiendo
los errores de anteriores administraciones.
Uno de los principales problemas que tuvo la administración
anterior fue la oposición del pueblo llano ante la desmesurada planificación
unilateral de obras. Como que Cuenca es tierra de nadie y “ellos” son los únicos dueños, cosa que les da poder de
decidir si va o no va tal o cual obra.
Pese a que el distribuidor de Tránsito en la zona del
Control Sur, se lo viene preparando desde la administración anterior, el
aspecto que les faltó a decir de los moradores que ayer detuvieron el inicio
verdadero de la obra, fue la socialización. Si creemos al un lado u al otro
lado tampoco es el punto, la idea sería que estas obras que sobrepasa los
cuatro millones de inversión y que gran parte pagarán los frentistas
involucrados, así como el resto de ciudadanos cuencanos debería agotarse hasta
la última reunión para que se las realice bajo un ambiente de consensos.
Si bien está claro del beneficio en sí de la obra, también
es entendible la actitud y la preocupación supuestamente del veinte por ciento
de los moradores que no están de acuerdo con el Túnel, más no con la obra
completa, entonces allí en este punto debe haber existido discrepancia y no se llegó a acuerdos para empezar sin
problemas la obra.
Las obras en Cuenca de magnitudes tanto técnicas como
económicas significativas hay que hacerlas bajo consensos y no bajo
autoritarismos porque en últimos casos hay que respetarlos por muchas razones,
empezando por el lado humano y luego por la parte económica, sin descuidar las
molestias que ocasionarían los trabajos en la zona tanto para los domicilios,
como para los negocios que existen en gran cantidad y que deberían ser tomados
en cuenta.
En fin el Municipio sin dar marcha atrás, debería conversar
con este veinte por ciento de moradores que se encuentran en contraposición a
la obra a decir de un boletín del mismo ente local y buscar conversar y
persuadir con criterios técnicos de los beneficios que tendrá la obra no solo
para la zona involucrada directamente sino para el común de ciudadanos
cuencanos y la misma ciudad que se proyecta como una metrópoli por sus condiciones
geográficas, económicas y productivas.