Mauro Narváez Soto
Una tesis central de la filosofía marxista es: el ser social determina la conciencia. Conciencia es la capacidad de auto reconocerse como tal –introspección-, el poder de conocer al otro –heteroconciencia-, de distinguir entre el bien y el mal –conciencia moral-.
El término ser social engloba el nivel económico, la clase social, el medio familiar, geográfico y temporal en el que un individuo nace y se desarrolla; los amigos que frecuenta, la educación que recibe, etc., instituciones que le transmiten los estímulos que configuran su idiosincrasia –del griego, idios, propio; sun, con; y krasis, temperamento-, su modo de ser, su personalidad, aquello que le identifica y le distingue de los demás.
Tal determinación nunca es absoluta: cada ser es idéntico a sí mismo, señala un principio de la lógica. Aún en el caso de los gemelos univitelinos -dos individuos que nacen de un solo óvulo, fecundado por un mismo espermatozoide, que luego se escinde-, cada uno constituye un ser diferente.
Aunque reciban la misma herencia genética, similar cuidado y ternura familiar, compartan la pobreza, los mismos amigos y reciban un nivel educativo igual, etc., uno de ellos podrá ser –luego- una persona altruista, humana y solidaria que propenda al bienestar colectivo, en tanto que el otro podría llegar a ser un sujeto sin escrúpulos, que sólo se preocupa de sí mismo y cuya meta sea atesorar bienes materiales, ascender en la escala social, aunque fuere rebasando las normas morales y legales vigentes.
Pero, también, existen ejemplos de individuos epónimos, provenientes de sectores sociales acomodados, que en su niñez disfrutaron de todas las comodidades materiales y que luego enrumbaron su vida optando por la senda más tortuosa al consagrar el resto de su existencia a la lucha por la defensa de los más débiles, compartiendo su pobreza, sus vicisitudes y penurias.
Siddhartha Gautama –Buda, siglo VI a. J- fue un príncipe que en su adolescencia decidió escapar de su torre de marfil y salir al mundo real para empoderarse del dolor que existe en el mundo e intentar aliviarlo. San Francisco de Asís, fue hijo de un rico comerciante, Marx, perteneció a la burguesía intelectual alemana, y Engels fue hijo de un rico industrial, sin embargo, los tres abrazaron la causa de los desposeídos de este mundo: enfermos, campesinos, obreros, artesanos...