Por fin el gobierno se quitó la venda de los ojos y puede ver la realidad sobre el tema de la seguridad, esperamos ahora el siguiente paso, buscar una solución definitiva y permanente.
No, pensaron que me estaba mofando del gobierno de su ya internacional frase, no esta vez se equivocaron, el título de este artículo es un llamado a la conciencia de todos los ciudadanos a trabajar por la seguridad y bajar los niveles de su contrario, la inseguridad como efecto directo de la delincuencia.
Pero realmente empezaré haciendo un llamado al mismo gobierno ahora que se dio cuenta y está casi convencido que la delincuencia no es cuestión de una simple percepción sino no más bien una triste y cruel realidad, el gobierno debería encabezar la lucha contra este mal que afecta a la sociedad en su conjunto.
Es hora de hacer una gran campaña nacional para estructurar un plan de larga duración para erradicar la delincuencia en sus diferentes manifestaciones, buscar los mecanismos legales que continúen los procesos realizados por la Policía Nacional, defraudada recientemente por la Ley, que defiende o sopaca al delincuente.
Es hora de buscar programas de reinserción de los reclusos que se encuentran en los “Los mal llamados Centros de Rehabilitación” para cuando recuperen su libertad sean hombres y mujeres de bien al servicio de la sociedad y no suceda que cuando salen lo hacen con hambre y ganas de delinquir.
Las soluciones a este problema global no es como lo quiere dar a entender la Asamblea Nacional, cambiando de denominación de hurto a delito o viceversa, el delíto es uno solo y este no debe estar medido según el grado del monto o de la misma acción, si el monto sobrepasa los seiscientos y más dólares entra a la justicia caso contrario solamente es una infracción penado con unos días de cárcel, o también si el hecho no ha ocasionado la muerte o heridos el caso pasa incluso por malos entendidos.
Entonces el problema es más grave del que se pueden imaginar, deberíamos empezar poniéndonos de acuerdo en la denominación de los delitos y luego en el proceso a seguir por parte de los organismos que imparten justicia.
Se ha dado casos que el delincuente que no es juzgado sale a la siguiente semana nuevamente hacer de las suyas y en un mes registra tres o cuatro detenciones.
Por su parte los Municipios como el de Guayaquil ha querido mejorar la seguridad de su ciudad pero se ha visto truncado por el gobierno en cuanto no puede desaduanizar las armas para ponerlas al servicio de la guardia metropolitana, no es hora de unir esfuerzos, de buscar que los recursos que se destinan para seguridad sean bien aprovechados y no sean incluso una pérdida de tiempo.
Esperemos que la Asamblea Nacional tenga el poder de convocatoria hacia los otros sectores, el judicial, el fiscal, organizaciones, instituciones públicas y privadas, ciudadanía en general para llegar a acuerdos y estructurar un Plan que nos permita salir a la calle con toda la tranquilidad del caso.