La Casa del MIgrante trabaja en diferentes frentes de acción uno de ellos el productivo, especialmente en animales menores.
La Casa del Migrante no solo
trabaja en la atención de las familias desamparadas por la pérdida de algún
familiar o detención ilegal de algún miembro en el extranjero. También
incursiona en varios proyectos como el “Desarrollo económico productivo en las
parroquias de Santa Ana, El Valle, Sinincay y la zona costanera de Flor y Selva,
Tamarindos de la parroquia Molleturo.
En estos sectores se desarrolla
el proyecto “Guasy Cuy” para satisfacer el mercado de la nostalgia, es decir las
familias envían los cobayos semicocidos a los familiares que radican en el
extranjero. A través
de encomiendas. Cultivos alternativos para la producción de pasto en menor
tiempo bajo la priorización adecuada del agua, más conocidos como cultivos
hidropónicos, el turismo comunitario en Sinincay. Agricultores de Molleturo
reciben capacitación en la elaboración de pasta de cacao.
Trabaja en el proceso de
formación del adolescente, en coordinación con el Consejo Cantonal de la Niñez,
alumnos que a su vez pondrán en práctica lo aprendido en los establecimientos
educativos donde estudian para conocimiento de los demás compañeros. Una
valiosa herramienta de comunicación con lo cual dispone la institución es el
telecentro para acortar distancias entre migrantes y sus familias dio a conocer
Guadalupe Lituma, Coordinadora de la Casa del Migrante. (JSP)